no-body series

Perdida la esperanza / Perdida la ilusión
Los problemas continúan / Sin hallarse solución

Nuestras vidas se consumen / El cerebro se destruye
Nuestros cuerpos caen rendidos / Como una maldición

Eskorbuto “Cerebros destruidos”, 1985

 

No es asombroso que el cuerpo, el sacrificado de nuestra cultura, regrese, con la violencia de lo reprimido, a la escena de su exclusión. [...] El cuerpo regresa en el momento de crítica, de vacilación de una cultura empeñada durante milenios, en ocultarlo.

Severo Sarduy: "La simulación", 1982

 

El cuerpo es nuestro terreno de lucha, tema en que vengo trabajando desde mediados de 2012.

Odian nuestro cuerpo y nos lo hacen odiar; de hecho, no lo odian sino que nos odian a nosotros, pero no con un odio personalizado sino con un odio genérico e impersonal; incluso no hace falta que nos odien si consiguen que nos odiemos a nosotros mismos y entremos en la dinámica de la búsqueda compulsiva de sustitutos de nuestro frágil yo.

Hasta ahora he estado politizando la propia vida desde fuera, con elementos externos a mí. En esta nueva etapa parto de mi propio cuerpo para politizarla desde dentro, a partir de mí, para politizar el cuerpo. El Cuerpo pasa de ser objeto a ser sujeto; el Yo pasa de dirigir a recibir la acción. Este desplazamiento del punto de vista de la acción pretende conseguir una desalienación del cuerpo.

Politizar la vida: al hacer público lo privado lo convertimos en ejemplar -que no ejemplarizante- porque es una vivencia compartida aunque ocultada.

Hacemos cosas públicamente como desnudarnos, pero lo que me interesa es el contexto. Nunca me importó hacerlo en situaciones normales de la vida cotidiana, con naturalidad. Por el contrario, hasta ahora nunca lo había hecho en una performance porque se ha llegado a convertir en una exhibición casi forzada, desnaturalizada.

En lugar de los conceptos de público y privado me resultan más útiles e interesantes los conceptos de intimidad y exhibición (o de desvelamiento, de quitarse el velo)

En nuestra cultura el reencuentro con el cuerpo se ha hecho a menudo a través de la agresión -al propio cuerpo o al de los otros-, lo que refleja la alienación respecto a nuestros cuerpos.


Estas acciones sobre el propio cuerpo pueden leerse, como toda mi obra, a diferentes niveles, no es mi intención dotarlas de un significado único y cerrado sino acumular sucesivas capas de significación.

Uno de los conceptos que aparecen desde el inicio de esta serie es la crítica a la masculinidad hegemónica, algo que me cuestiono tanto a nivel personal como artístico.

Otras preguntas que me planteo son sobre aquello que realmente nos importa, sobre las prioridades de cada uno, para reflexionar hasta que punto la hiperactividad que caracteriza nuestra época no esconde en muchos casos una falta de empatía.

Hay otros conceptos que también aparecen o aparecerán en esta serie y que están relacionados con otras vivencias del cuerpo, como el dolor o la enfermedad.

En todos los casos, nos encontramos en el campo de batalla de nuestro cuerpo frente al poder.